AGORAFOBIA

Algunas personas evitan entrar en situaciones o lugares en los que han tenido previamente un ataque de pánico por el temor a que vuelva a ocurrir.

 

Estas personas tienen agorafobia, y suelen evitar los lugares públicos en los que se pueden encontrar sin salida, como centros comerciales, transporte público (metro, auto bus) o grandes estadios deportivos.

 

ansiedad_generalizadaAl evitar determinados lugares los mecanismos que alimentan la ansiedad crecen por los que la zona de seguridad va disminuyendo llegando un momento en el que sienten ansiedad en su propia casa. La persona esta en guardia, en alerta, esperando el próximo ataque de pánico. Algunas personas desarrollan una ruta fija o territorio y puede llegar a ser imposible viajar más allá de sus zonas de seguridad sin sufrir ansiedad severa.

 

En muchas ocasiones los síntomas de la agorafobia nos muestran una metáfora   de lo que ocurre a la persona en un nivel más profundo en la que se puede sentir atrapada en una trampa, sin recursos para salir por lo que enferma. La ansiedad puede estar motivada por la sensación de atrapamiento y puede llegar a ser invalidante pero también una oportunidad para el crecimiento y el cambio.

 

Aproximadamente uno de cada tres personas con trastorno de pánico desarrollan agorafobia.

 

 

¿Cuáles son las líneas maestras del tratamiento de la agorafobia?

 

Las líneas maestras del tratamiento de agorafobia, es atender en un primer lugar a la sintomatología, como son las conductas de evitación a lugares o situaciones donde escapar puede ser difícil, la dependencia a personas para enfrentarse a las situaciones temidas y el miedo al miedo.

 

Ansiedad_generalizadaTAGDespués de ayudar a la persona a paliar los síntomas, hay que realizar una intervención dirigida a rasgos del carácter, que puedan estar provocando un trastorno emocional que se manifiesta en los síntomas. Las intervenciones terapéuticas deben ir dirigidas a romper el círculo vicioso de soluciones intentadas, como evitar ir a determinados lugares por miedo a padecer ansiedad, o el depender de personas para enfrentarse a situaciones temidas. Estas soluciones realizadas por los agorafóbicos, no hacen más que perpetuar la ansiedad a largo plazo. Tal vez a corto plazo, las personas con agorafobia consiguen estar más relajadas, pero a la larga aumenta el problema.

 

 

Para paliar estos síntomas hay distintas intervenciones psicológicas eficaces, la terapia cognitivo-conductual, la terapia de aceptación y compromiso, mindfulness, psicoterapia gestalt y la terapia estratégica.

 

Los componentes que suelen incluir la terapia cognitivo-conductual son educación sobre el trastorno, reestructuración cognitiva, exposición interoceptiva, exposición y/o autoexposición en vivo cuando hay situaciones evitadas, respiración controlada y con menos frecuencia relajación. Un componente en la intervención de la agorafobia, aunque no necesario en todos los casos, es la exposición a las situaciones y/o sensaciones temidas, es decir, que el paciente se exponga en la vida real y de un modo sistemático a las situaciones que teme y evita.

 

Arbol_otoo._verticalEn el tratamiento de la agorafobia debe de ir dirigido no solo a que el paciente cambie sus reacciones sino sobre todo sus percepciones. Con este tipo de intervenciones se consigue que los síntomas disminuyan o desaparezcan.

 

El riesgo de realizar un tratamiento basado exclusivamente en el síntoma, es que existe la posibilidad de que la sintomatología se desplace. Por ejemplo, una persona que tiene miedo a coger determinados medios de transporte, si la terapia solo se basa en exponerse a estas situaciones temidas, se corre el riesgo de que el síntoma se desplace a otras situaciones como estar en el cine, o conducir el coche por una autopista.

 

Por este motivo es necesario realizar no solo una intervención sintomática, sino una dirigida hacía el conflicto o trastorno emocional que hace que estos síntomas aparezcan. Por ejemplo, una persona muy exigente y perfeccionista, puede tener una insatisfacción continúa con todo lo que hace, lo que desemboca en un estado de ansiedad continua, que puede desencadenar en un trastorno de angustia con o sin agorafobia.

 

Por mucho que esta persona se enfrenta a situaciones temidas como ir en medios de transporte, no va a conseguir reducir el grado de ansiedad para poder vivir con calidad. Por eso sería necesaria una intervención dirigida a solventar el conflicto emocional derivado de la lucha interna por exigencias extremas, y con un tratamiento adecuado conseguir que su conflicto interno disminuya. De esta manera, la sintomatología se reducirá. Ya que no hay que olvidar que hay un hilo conductor entre el síntoma y el conflicto emocional que pueda llegar a padecer el paciente.

 

La persona que padece agorafobia se suele sentir atrapada, sin salida no solo a nivel de carreteras, de lineas de metro o de bus sino a otro nivel vital se encuentran atrapadas o  impotentes a la hora de gestionar ciertos conflictos o relaciones. La agorafobia o la ansiedad es una posibilidad para darse cuenta, crecer y poder gestionar con otras habilidades o recursos ciertas situaciones.

autoestima 

Para este tipo de intervenciones más dirigidas al conflicto emocional que viven estas personas, se suelen tratar con enfoques psicológicos de terapias humanistas y dinámicas, como la gestalt, psicodrama… Por tanto las líneas maestras en la intervención psicológica de la agorafobia, son la de reducir o anular los síntomas que constituyen este trastorno y solventar los conflictos emocionales que han podido provocar estos síntomas.

 

 

 

 

¿Qué porcentaje de agorafóbicos tienen trastorno de angustia y cuáles no?

Las características esenciales de la agorafobia sin historia de trastorno de angustia son similares a los del trastorno de angustia con agorafobia, excepto en el hecho de que existe temor a los síntomas de la crisis de angustia. Según un estudio australiano con 10,641 personas y siguiendo criterios de la DSM-IV, la prevalencia anual del trastorno de pánico con agorafobia, 0,6 por 100; y la de la agorafobia sin trastorno de pánico, 1,6 por 100. 

 

¿Cuál es la prevalencia estimada de la agorafobia?


Los datos varían según estudios, la prevalencia estimada 

de la agorafobia (con o sin historia de trastorno de pánico) en población adulta en las culturas occidentales tiene unos valores aproximados de 2% referida a periodos de un mes, 2,5% estimadas en una duración de un año y 5% en toda la vida. (Bados, 1995).

 

La prevalencia de la agorafobia es menor en adolescentes 


que en adultos: aproximadamente una quinta parte. Los agorafóbicos constituyen alrededor del 50-60% de todos los fóbicos vistos en la práctica clínica.

 

Alrededor del 80% de las personas que acuden a consulta por agorafobia son mujeres. La agorafobia tiene al menos una probabilidad doble de ocurrencia en las personas de bajo nivel educativo.

 

 

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